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La agonía y el éxtasis

Por El bululú futbolero (Denis Rafter)

Esta mañana, mientras estaba preparando un discurso sobre Cervantes vi que en la Final de la Copa América el gran Messi falló un penalty. ¿Cómo puede ser?

¿El mejor futbolista del mundo incapaz de meter un gol con solo el portero por delante y a once metros de distancia? Unos instantes antes de tirar, el mundo estaba a sus pies, no solo una pelota de cuero inflado y de un diámetro de entre 21,65 cm y 22,29cm. A sus pies estaba la esperanza y la ilusión de millones de personas, un país entero. ¡Qué tensión! ¡Qué pasión! ¡Qué drama y emoción! El protagonista del drama es Messi, el héroe de tantos encuentros, heredero de Maradona. Es Hamlet, Edipo Rey, con la pelota a sus pies que puede llevarles al triunfo o al fracaso, a las risas o las lágrimas, a la gloria o la tragedia.

Tragedia. Messi falló. Desde las alturas del Palacio de Elsinore el príncipe cayó al silencio de la nada; el amado y venerable Rey de Tebas es un mortal como todos. Oscar Wilde decía que el fracaso era más importante para él que el éxito; que había aprendido más sobre la vida, sobre el mundo y sobre él mismo por causa de su gran tragedia. Reconocía que fracasar forma parte del espíritu del ser humano. Nos hace sentir y llorar por dentro. Y cuando Wilde estaba en sus momentos más bajos era capaz de escribir dos de sus obras más celebradas, De Profundis y La balada de la cárcel de Reading.

Todos nosotros hemos sentido este dolor tan agudo que se produce cuando sufrimos un fracaso. Es un dolor insípido y persistente y más penetrante todavía cuando está implicada otra persona, alguien que amamos. Fracasar en el amor es doblemente doloroso. Pero nos hace menos egoístas, más sensibles y mas humanos. Y en nuestro mundo del teatro más actor o actriz. Porque cuando Hamlet reflexiona sobre la muerte, sabe que la vida tiene una línea muy fina entre la tragedia y la comedia. Tal vez en su reencarnación literaria Hamlet es Vladimir y mientras está esperando a Godot su Ser, o no Ser; tendría más sentido que nunca.

Messi va a recuperar su imagen y volverá a Barcelona para continuar ganando una pasta por cada gol que mete. Pero, como el bululú futbolero que soy, espero que el gran Messi demuestre a las demás estrellas del fútbol que la técnica y talento no significan nada si no van acompañadas de sensibilidad y humildad. Y así, todos estos jóvenes de tantos países y rincones del mundo que practican el futbol y que miran a Messi como héroe, pueden entender y aprender que en sus vidas pueden siempre transformar un fracaso en éxito. Solo tienen que pensar en los demás.

 

Denis Rafter

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